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La Batalla de Aquiles. Parte II: me he levantado sin poder dar un paso, ¿qué hago?

Como dijimos anteriormente, no son iguales todas las tendinopatías de Aquiles, por tanto es difícil recomendar un tratamiento general para todas ellas.


Comentamos que fundamentalmente existía una patología de la zona media del tendón, una patología de la zona de inserción y una patología de la vaina que envuelve el tendón. De igual manera, el estadio en el que se encuentre la patología puede modificar muestras recomendaciones respecto al tratamiento.


Vamos a daros algunas orientaciones para una fase reactiva de una tendinopatía del Aquiles. En primer lugar consideramos una fase reactiva como una fase aguda, una fase en la que hay un aumento claro de los síntomas por primera vez o una reagudización de un proceso crónico. Es el típico dolor claramente incapacitante que nos va a aparecer a la mañana siguiente de haber corrido. 

El dolor será muy limitante y agudo, dificultando una marcha normal hasta que el tendón “caliente”. En fases muy agudas el dolor se mantiene durante todo el día en nuestras actividades de la vida diaria. La intensidad del dolor y el tiempo hasta que podemos caminar normal suele estar asociado a la gravedad del problema.


En esta primera fase es importante tener en cuenta algunas consideraciones respecto al tratamiento que pueden ser determinantes en la evolución. El uso de antiinflamatorios para calmar el dolor está muy extendido entre los corredores y aunque a corto plazo lo mejora provoca una MUY MALA regeneración de los tejidos.


El uso de técnicas invasivas o uso del foam roll en estas áreas que están reactivas puede perjudicar el proceso en esta primera fase. El estiramiento mantenido del gemelo, sobre todo en caso de dolores insercionales también es un mal aliado en este momento.


En esta primera fase resulta fundamental: tener algo que no tienen los corredores, PACIENCIA (que duela mucho no significa que vayamos a estar mucho tiempo parados), no ser CATASTROFISTAS (que duela mucho no significa que sea muy grave) y evitar el INTERVENCIONISMO (por su parte y por parte de muchos profesionales, ojo, no significa no acudir a ellos sino intervenir poco en ese área).


Algunas estrategias que pueden resultar beneficiosas son: foam roll del gemelo y sóleo para disminuir el tono de los tejidos, movilizaciones del tobillo y articulaciones del pie (analgesia producida por la liberación de zonas de restricciones de movimiento), ejercicios de tensión neural (os enseñaremos en próximos posts cómo realizarlos), limitar el número de pasos y comenzar un programa de carga del Aquiles con peso corporal (elevaciones de gemelo y sóleo) a 2 ó 1 pierna según lo reactiva que esté la zona.


Monitorizar el dolor mediante una escala de 0 a 10 al levantarnos es ideal para ver los progresos, al igual que el tiempo en que tarda en “calentar” el tendón. Son indicadores de aceptación de cargas y que nos permitirán progresar en el tratamiento.


De la progresión y de los diferentes trucos para manejar problemas de Aquiles crónicos o estabilizados os hablaremos más adelante.

© 2019 por @ivanvivo

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